lunes, 8 de octubre de 2018

ESTADO DE INTEMPERANCIA


Por: Rafael Hernández Estrada
25/septiembre/2018

Los excesos verbales que utilizan algunos intelectuales, ligados a Morena y al Presidente electo, para referirse a quienes disienten de sus posturas, se califican por algunos de sus críticos como muestras de intolerancia. Para mí, tal actitud manifiesta más que nada un estado de intemperancia.

La intemperancia se define como la falta de temple, como desmesura y ausencia de sobriedad. En el momento actual del pejismo, éste no parece asimilar su carácter de grupo en poder, con las responsabilidades inherentes a su nueva circunstancia. Como se ha dicho coloquialmente, no es lo mismo ser el borracho que ser el cantinero.

La intolerancia implica la existencia de un proyecto desde el cual se desprecia, se desvaloriza e, incluso, se ataca a las posturas distintas o adversas al mismo. ¿Es el caso actual del movimiento morenista? ¿Cuál es el proyecto desde el que se anatemiza a los oponentes? Tenemos una frase, “la Cuarta Transformación” anunciada con bombo y platillo, pero muchas indefiniciones, ambigüedades, contradicciones y aun retractaciones respecto de su contenido. 

En orden de importancia, tomemos como ejemplo la amnistía, comunicada como una medida central para restablecer la concordia y la paz en el país y que, con el paso de los meses se ha ido diluyendo: que si estaba dirigida a los gobernantes salientes, para asegurar el respeto a la voluntad popular y una transición de gobierno tranquila; que si incluía o no a los capos del crimen organizado; que si correspondía otorgarla al gobierno entrante, al Congreso o a las víctimas (que la han rechazado de plano), o que se orientaba a beneficiar a tres conjuntos de presos por delitos contra la salud: campesinos productores de la materia prima de los enervantes, jóvenes consumidores y mujeres involucradas en el trasiego de drogas (postura ésta que muchos compartimos, junto con la regulación de las drogas, como parte de una nueva estrategia de seguridad humana). Andrés Manuel López Obrador y los distintos actores de su futuro gobierno se contradicen, mudan de opinión, incurren en vaguedades en este tema, en tanto que la mayoría legislativa de Morena, en funciones desde el primero de septiembre, no atina a presentar ni una iniciativa al respecto.

Igual sucede con otros temas trascendentes como la ya olvidada Guardia Nacional, la abrogación de la reforma energética, la reducción del precio de las gasolinas y de los salarios de los altos funcionarios públicos (tema en el cual la mayoría morenista en la Cámara de Diputados ha producido un enredo monumental), la libertad de expresión y los medios de comunicación, la mudanza de las secretarías de Estado, la anulación de los exámenes de ingreso a las universidades públicas, la construcción del nuevo aeropuerto y otros temas que el propio AMLO había anunciado como centrales en su proyecto. 

Quizás quedan indemnes algunas propuestas particulares, cuestiones que, si bien tienen su importancia, no son definitorias de un proyecto nacional.

Mientras las expectativas de un auténtico proyecto alternativo se van diluyendo con el paso de los meses, los intelectuales orgánicos del pejismo recrudecen sus ataques, descalificaciones y hasta insultos contra los disidentes de la nueva mayoría. Al carecer de un punto de partida firme, su incontinencia verbal expresa un estado de intemperancia, desde el que muestran su falta de templanza, de sobriedad y moderación.

lunes, 24 de abril de 2017

Programas de apoyo a adultos mayores en la Ciudad de México

Antecedentes
Cuando la capital del país comenzó a ser dirigida por gobiernos electos democráticamente, diferentes a quienes gobernaron esta ciudad por décadas, llegó al gobierno de la Ciudad de México un programa de izquierda con reivindicaciones sociales.
En este programa reivindicatorio se consideraban, entre otras, medidas para atender en forma planificada al sector de la población integrado por los adultos mayores de la ciudad capital.
En el mes de febrero de 2001, el gobierno del Distrito Federal emprendió el "Programa de Apoyo Alimentario, Atención Médica y Medicamentos Gratuitos para Adultos Mayores de 70 Años, residentes en el Distrito Federal".
En su inicio, las características de este programa fueron:

PROGRAMA DE APOYO ALIMENTARIO, ATENCIÓN MÉDICA Y MEDICAMENTOS GRATUITOS PARA
ADULTOS MAYORES DE 70 AÑOS, RESIDENTES EN EL DISTRITO FEDERAL
Año:
2001
Población meta:
Adultos mayores de 70 años.
Transferencia económica:
Pensión de 600 pesos mensuales.
Método de focalización:
Categórica, población mayor de 70 años residente en la Ciudad de México, con más de 3 años de antigüedad en la residencia.
Instrumento de selección:
Autoselección, mediante la inscripción en módulos para el efecto.
Cobertura:
250,000 personas beneficiarias.
Presupuesto:
1 mil 224 millones 938 mil pesos corrientes.
FUENTE: Instituto para la Atención del Adulto Mayor, Gobierno de la Ciudad de México

Las críticas al Programa de Apoyo a los Adultos Mayores
Se debe recordar que, en el momento de su lanzamiento, no existían en el país programas de este tipo y que el gobierno de la Ciudad de México fue duramente criticado por quienes, luego de un tiempo, debieron implementar variantes del mismo, tanto desde el gobierno federal como a partir de gobiernos locales.
Los críticos centraban sus objeciones en denunciar el carácter populista del programa, la supuesta inviabilidad financiera y supuestos manejos clientelares.
Lo cierto es que este programa reconoció que los adultos mayores, en su mayoría no gozaban, ni gozan, del apoyo de programas de pensión o de jubilación por sus años de trabajo en las dependencias públicas y en las empresas privadas. El 65% de los hombres y el 80% de las mujeres de la tercera edad en la Ciudad de México no cuentan con ninguna prestación. Además, en la mayoría de los casos de quienes cuentan con una pensión o jubilación, éstas son insuficientes para cubrir sus necesidades básicas.
También se debe reconocer que muchos de los adultos mayores tampoco contaban, ni cuentan, con el apoyo y respaldo económico de sus familiares, sufriendo una situación de abandono o de semi abandono. Y muchos de quienes sí tienen apoyo de su entorno familiar estaban, o están, en una situación de dependencia respecto de sus familiares biológicos o parientes políticos.
Así, lo que algunos señalaban como populismo, era en realidad un sentido de justicia social, hoy asumida por gobiernos de distintos orígenes partidarios. Se trató de una decisión política para hacer un reconocimiento al esfuerzo realizado por las personas adultas mayores a lo largo de su vida, una forma de retribución desde el Estado a la aportación productiva y económica a la sociedad durante décadas de trabajo.
Respecto de la crítica sobre la inviabilidad financiera, el gobierno capitalino previó una reorientación del gasto presupuestal y medidas de austeridad para garantizar los recursos permanentes para el programa de apoyo a los adultos mayores.
Y acerca del clientelismo que se denunciaba, es pertinente aclarar que, desde un principio, este factor quedó anulado o limitado al cancelarse la discrecionalidad en la incorporación de los beneficiarios.
Debo decir que, tanto en los altos círculos del gobierno perredista de la Ciudad de México de aquél entonces, como en los del propio PRD que intervinieron en las deliberaciones previas, se prefirió una mecánica de universalidad en el acceso al programa, ahorrando los gastos que implicaría la realización de los estudios socioeconómicos previos para seleccionar y localizar a los adultos mayores que “en verdad” requirieran el apoyo.
Se optó desde un principio, por la incorporación al programa de todas aquellas personas que cubrieran el requisito de la edad (70 años y más) y el de la residencia en el Distrito Federal (3 años mínimo), sin distingo de otros datos socioeconómicos o demográficos.
Derecho convertido en Ley
Para culminar el carácter universal del programa, en el año 2003, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó la Ley que establece el Derecho a la Pensión Alimentaria para los Adultos Mayores de Setenta Años residentes en el Distrito Federal, garantizando este derecho al convertirlo en norma jurídica.
Vale subrayar aquí que el arranque y posterior consolidación de este Programa, como se ha visto, no es obra de una mentalidad individual ni mesiánica. Si bien se reconoce la voluntad del entonces Jefe de Gobierno, se debe reconocer también que la Plataforma Electoral del PRD postulaba esta política social y que, para su puesta en práctica, intervinieron las voluntades de dirigentes, diputados y asambleístas de ese partido de izquierda, que han hecho posible que la misma continúe y se consolide a lo largo de 15 años.
En la Exposición de Motivos de la Ley se señaló que este beneficio social "no significó una concesión graciosa, mucho menos una dádiva. Significó un derecho impostergable que todos tienen, ya que los gobiernos son sólo administradores del presupuesto público". La pensión universal, "sería un reconocimiento de la sociedad por los años que las personas de la tercera edad han contribuido con su trabajo a la construcción del México moderno." 
Dicha Ley, de tan sólo 7 artículos y un transitorio, aprobada el 11 de noviembre de 2003 y promulgada dos días después, estableció lo siguiente:

LEY QUE ESTABLECE EL DERECHO A LA PENSIÓN ALIMENTARIA PARA LOS ADULTOS MAYORES DE SETENTA AÑOS, RESIDENTES EN EL DISTRITO FEDERAL.

Artículo 1.- Los adultos mayores de setenta años, residentes en el Distrito Federal tienen derecho a recibir una pensión diaria no menor a la mitad de un salario mínimo vigente.

Artículo 2.- El Jefe de Gobierno del Distrito Federal deberá incluir en el Proyecto de Presupuesto de Egresos del Distrito Federal, la asignación que garantice, efectivamente, el derecho a la pensión alimentaria a todos los adultos mayores de sesenta y ocho años, residentes en el Distrito Federal.

Artículo 3.-La Asamblea Legislativa del Distrito Federal deberá aprobar, en el Decreto de Presupuesto anual, el  monto suficiente para hacer efectivo el derecho a la pensión alimentaria.

Artículo 4.- La forma como se hará valer la pensión alimentaria, será a través de una tarjeta electrónica, que será expedida por el Gobierno del Distrito Federal, y la cual podrá ser utilizada en los principales centros comerciales autorizados y/o en los mercados públicos del Distrito Federal.

La verificación de la residencia, la elaboración y actualización permanente del padrón de beneficiarios y demás requisitos y procedimientos necesarios para el ejercicio del derecho establecido en esta Ley, se fijarán en el reglamento correspondiente.

Artículo 5.-Los servidores públicos, responsables de la ejecución de esta Ley, que no cumplan con la obligación  de actuar con apego a los principios de igualdad e imparcialidad, incurrirán en falta grave y serán sancionados conforme a los ordenamientos legales aplicables.

Artículo 6.- La Secretaría de Desarrollo Social del Distrito Federal deberá mantener actualizado su padrón de beneficiarios para consulta directa y en la sección de transparencia en su página electrónica.

Artículo 7.- El titular del Registro Civil del Distrito Federal informará a la Secretaría de Desarrollo Social del Distrito Federal, dentro del plazo de diez días hábiles del mes calendario siguiente, la relación mensual de las actas de defunción de personas de 68 años de edad y mayores expedidas por dicho Registro o alguno de los juzgados dependientes de éste.

TRANSITORIOS

ÚNICO.- La presente Ley, entrará en vigor el día siguiente de su publicación en la Gaceta Oficial del Distrito Federal.

En 2007, la Ley fue reformada para bajar la edad mínima a 68 años, ampliando así la cobertura del derecho a la pensión.
Posteriormente se reformó la Ley para disponer la creación del Instituto para la Atención de los Adultos Mayores en el Distrito Federal y lo referente a la desindexación del salario mínimo vigente, estableciéndose en su lugar la unidad de medida vigente en la Ciudad de México.
La evolución del Programa de Apoyo a los Adultos Mayores
Con el correr de los años, el Programa de Apoyo a los Adultos Mayores se ha ido ampliando en su cobertura y universalidad. Si en su primer año de ejecución la cobertura alcanzó 250 mil beneficiarios, actualmente son 500 mil los adultos mayores incorporados.
La evolución de 2001 a 2015 se puede ver en la siguiente tabla:



Como puede verse, el monto del presupuesto destinado para este Programa se ha casi sextuplicado en el año 2015, en comparación con el del año 2001, de 1 mil 224 millones de pesos a 6 mil 229 millones de pesos.
Tomando su valor en dólares de los Estados Unidos, el presupuesto destinado a este Programa ha defendido su valor, a pesar de la constante devaluación del peso mexicano. Ha mantenido un constante incremento hasta triplicar el del primer año de operación, pasando del equivalente a 131 millones de dólares a 420 en el año 2015.
El número total de beneficiarios, que en el año del primer ejercicio fue de 250 mil personas, se duplicó para llegar a 500 mil en el año 2015.
El monto del apoyo individual mensual evolucionó de los 600 pesos iniciales, para llegar a los 1,049 pesos correspondientes al año pasado.
En forma similar al monto del presupuesto, si se compara el monto del apoyo mensual en dólares de Estados Unidos, se ha defendido su valor a pesar de los vaivenes devaluatorios y, a pesar de que el número de beneficiarios se ha duplicado, pasando de 64 dólares en el año 2001 a 71 en el ejercicio más reciente.

Conclusión
El arribo a la tercera edad debe darse en condiciones óptimas, plenas y dignas, con respeto a la trayectoria personal, y en forma tal que se aproveche la sabiduría de los adultos mayores y se fortalezca la cadena generacional.
El volumen creciente de la población de 60 años o más, así como el conocimiento de cómo incide el comportamiento demográfico en su estructura por edad y sexo, deben constituir la base para el diseño, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a mejorar el bienestar y la calidad de vida de este grupo de población, considerando sus necesidades y condiciones particulares.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Los anagramas de Varsovia


Los anagramas de Varsovia es una conmovedora novela en la que un viejo psiquiatra queda recluido, junto a su sobrina y el hijo de ésta, en el gueto de la capital polaca. Un día, a las penas de la vida miserable en el gueto, se suma el hecho de que el niño desaparece y entonces el viejo se lanza a hacer una investigación policiaca, cual Sherlock Holmes en desgracia, retando al invierno y a los nazis.

Luego de hacer el recuento de la resistencia contra el nazismo y de la muertes que vio, el fantasma del viejo judío hace una acusación sorprendente: "...antes de que termine esta lucha, los mejores de nosotros habrán sido asesinados, encarcelados o exiliados. los que pervivan serán los cobardes y los colaboradores, los individuos insignificantes y apocados que adoran la oscuridad y dicen que es el sol. Llegarán a viejos."

Richard Zimler (2009) Los anagramas de Varsovia. España: Ediciones Urano.

lunes, 24 de agosto de 2015

COMENTARIOS CRÍTICOS AL DOCUMENTO “PROPUESTAS PARA FORTALECER AL PRD”


Por: Rafael Hernández Estrada

15/agosto/2015

 

En el más reciente pleno del Consejo Nacional del PRD, realizado los días 7 y 8 de agosto de 2015, la mayoría de los consejeros nacionales aprobó el documento “Propuestas para fortalecer al PRD”. En el marco de la discusión del mismo, el presidente nacional del PRD puso a disposición su cargo. Sin dejar de reconocer esta actitud, que ha cimbrado al partido, van aquí algunos comentarios críticos, de mi estricta responsabilidad personal, al documento aprobado.

Primer comentario. El Pacto por México

El documento parte de afirmar que la inconformidad ciudadana contra el sistema político se expresó en las recientes elecciones, doliéndose de que, en lugar de capitalizar dicha inconformidad, el PRD fue su víctima, al quedar identificado como parte del mismo. Esta posición, contenida en los primeros párrafos del documento que se comenta, se fundamenta en el juicio que se expresa en los párrafos subsiguientes, cuando se afirma que la participación del PRD en el Pacto por México “generó confusión en el electorado de izquierda” lo que, junto con “prácticas y lastres de la vida interna” nos identificó, dice el documento, “como si fuéramos lo mismo que los otros partidos defensores de este podrido estado de cosas”.

Hasta el momento de aprobar este documento, el discurso de la mayoría del PRD y de Nueva Izquierda respecto del Pacto por México era el de defender sus suscripción y reclamar su cumplimiento a los otros actores del mencionado mecanismo. De hecho, en su momento se denunció que el gobierno priista y el PAN se apartaron del contenido del Pacto al consumar de la reforma energética privatizadora, lo que originó su ruptura.

En contraposición con este discurso, el documento aprobado, da un serio revés a las ideas sobre el papel y las responsabilidades de una izquierda moderna, reformadora.

Segundo comentario. La división de la izquierda

El documento que se comenta se duele de que, a causa de la división de la izquierda, el PRI haya obtenido la mayoría de los cargos de elección popular, señalando que tal división constituye “uno de los elementos de la crisis política del campo democrático y progresista”. A continuación, dado que se prevé que el fenómeno de la protesta social se profundizará en 2018, se dictamina que “el PRD debe formar parte de la exigencia de un cambio verdadero” del país, retomando sin recato una formulación de la declaración de principios y de los estatutos de Morena.

No se aporta en el documento crítica alguna a los demás actores políticos acerca de esta división de la izquierda, como por cierto sí lo hizo el presidente nacional, Carlos Navarrete, en su discurso inaugural ante el pleno: la responsabilidad de AMLO al crear Morena para escindir al PRD, los perredistas que fueron candidatos de otros partidos, así como el discurso de campaña furibundamente antiperredista con el que se identificaron y que se concentró en el señalamiento de traición por la firma del Pacto por México.

El documento en cuestión y los consejeros nacionales que lo aprobaron asumieron la división de la izquierda como un error propio del PRD, error que éste debe corregir. Para ello se postula como una primera medida el “ser un partido de firme oposición”, de contraste nítido y contundente con el oficialismo priísta. Al parecer, aunque no se diga explícitamente, de lo que se trata es de adoptar las posiciones de la izquierda revolucionaria y las del populismo, para que la unidad de la izquierda se haga posible. Consecuentemente, se propuso y se acordó por aparte la constitución de una comisión para la unidad de la izquierda.

Tercer comentario. El balance electoral del PRD

El derrotismo campea en cada línea del documento aprobado por el Consejo Nacional del PRD. La parte introductoria concluye enfáticamente diciendo: “…esto no puede continuar. Hemos llegado a un límite. Los resultados electorales son evidentes”, aunque no hay una sola línea, un solo dato duro, sobre los resultados de las elecciones de junio de 2015.

Para los redactores del documento y para los consejeros nacionales que lo aprobaron, no merece mención alguna el hecho de que, en un contexto político negativo y en condiciones adversas, el PRD alcanzó su nivel de votos absolutos en las elecciones intermedias, incrementándolo con 100 mil sufragios; que el PRD mantuvo el tercer lugar a nivel nacional y rebasó con solvencia a Morena; que Silvano Aureoles triunfó en la gubernatura de Michoacán. Las victorias de mayoría que el perredismo logró en municipios (algunos tan importantes como Acapulco, Zihuatanejo, San Luis Potosí, Villahermosa), en  delegaciones y en distritos tanto federales como locales, no ameritan ni ponderación ni, mucho menos, reconocimiento alguno.

Si bien en el apartado final denominado “Medidas y acciones urgentes” inicia proponiendo que el pleno del Consejo Nacional debe iniciar con el balance integral del resultado electoral (cosa que no ocurrió), se insiste en el pesimismo al acotar dicho balance al diagnóstico organizativo en entidades en las que el PRD no alcanzó el 5% y a los errores en la definición de los candidatos.

Cuarto comentario. Los 9 puntos

Las medidas que propone el documento al que nos referimos, separadas en 9 puntos, comienzan postulando la adopción de una política radical, de contraste con el gobierno priista, para lo cual enarbola un programa de catorce puntos que, si fuera el caso, debieran ser enriquecidos o replanteados para lograr el objetivo enunciado.

Se plantea que el PRD debe acompañar, observar y verificar a sus gobiernos y se proponen diversas medias para la transparencia y contra la corrupción. Se propone la cancelación inmediata de la afiliación de quien se vea involucrado en actos de corrupción, sin tomar en cuenta que tal disposición ya existe en el Estatuto del PRD, particularmente en el artículo 252, adminiculado a los artículos 18, 181 y 250. En lugar de interrogarse sobre el porqué esta norma interna ha quedado sin aplicarse en aquellos casos particulares que lo hubiesen ameritado, se propone una idea que es  novedosa solo en apariencia, como ocurre en otros de los 9 puntos.

Sin clarificar los casos en que los grupos parlamentarios del PRD han sido comparsas del gobierno en turno, tanto los locales como los del Congreso de Unión, se establecen diversas medidas de control del voto de los legisladores y hasta de sus asistencias a las sesiones. Al respecto  sorprende que las áreas especializadas que existen en el CEN para tal fin no hayan adoptado en el pasado dichas medidas.

El impulso a una amplia política de alianzas se quedó apenas en la cita de un resolutivo del XIV Congreso Nacional.

Se reivindica la formación política y se propone la creación de una fundación con ese objetivo, sin considerar ni evaluar a los Institutos y a la Escuela que ya existen en el PRD, a saber: el Instituto Nacional de Investigación, Formación y Capacitación en Políticas Públicas y Gobierno (tan extenso nombre tiene), el Instituto Nacional de Formación Política y la Escuela Nacional de Cuadros.

Se retoma el tema de la trasparencia, se propone actualizar el Código de Ética Partidaria, que fue aprobado por cierto hace menos de un año, al tiempo que se propone dar más atribuciones a la Comisión de Ética del PRD, sin siquiera hacer un mínimo balance de sus actividades (por cierto, ¿qué ha hecho la dicha comisión?).

Se establece que la Dirección Nacional debe sustituir de inmediato a las direcciones estatales secuestradas por los gobiernos locales, sin precisar en qué estados ha sucedido ello. No se mencionan los casos de Chiapas o de Sonora, ni ningún otro, con lo cual la acusación queda en un nivel genérico.

Finalmente, aunque se plantea una autocrítica respecto a la deficiente comunicación social del PRD, no hay una auténtica explicación de porqué ocurre ello, si es por falta de recursos o por el descuido de los encargados de llevar a cabo esta tarea. Se acordó que el CEN, en los próximos 45 días debe aprobar  un manual de comunicación, lo que se agradecerá, pero no se explica el porqué ello no se hizo antes de o durante la campaña electoral.

Notas para el balance electoral [1]

El PRD resistió y mantuvo su nivel absoluto de voto duro y su posición electoral como principal partido de la izquierda mexicana. Incrementó sus votos en Oaxaca, Colima, Guerrero, Veracruz y obtuvo triunfos en Michoacán, Tabasco, Acapulco y Zihuatanejo, San Luis Potosí, seis delegaciones del DF.

Esto lo hizo en un contexto adverso (renuncia de ex líderes, la escisión de Morena, y la migración de cuadros que probaron fortuna en este partido y otros como el MC, el PT o el PRI).

Lo anterior se logró gracias al trabajo de la militancia y de muchos de sus candidatos, particularmente aquellos que lograron conectarse con los electores, al encabezar las causas que reflejan sus intereses.

Este logro del PRD que, vistas las condiciones desfavorables, puede y debe valorarse altamente, se obtuvo a la par de derrotas y saldos negativos de significación, como los resultados en el Distrito Federal, en el que el perredismo perdió su carácter mayoritario y fue desplazado al segundo lugar; la derrota en la elección de gobernador de Guerrero y una fuerte disminución de sus votos en Chiapas, el propio DF, Zacatecas, Jalisco, Estado de México y Baja California Sur. 

En lo que se refiere a la Ciudad de México, algunos de los factores que condicionaron un resultado negativo son, además del desgaste del clientelismo y de los liderazgos clientelares, ciertas decisiones del gobierno central tales como el incremento al precio del metro, el cierre y el escándalo de la Línea 12 del metro, la extensión del Hoy no Circula a los sábados, entre otras. Estas determinaciones de política pública afectaron a la población, la que en su momento emitió un voto de castigo contra el PRD, censurando a nuestro gobierno.

En el escenario adverso del DF, merecen especial reconocimiento los triunfos del PRD en 6 delegaciones, las que en su conjunto cuentan con la mayoría de la población capitalina. No es de omitirse el mencionar que cuatro de estas delegaciones son encabezadas por Nueva Izquierda en sus distintas expresiones: Coyoacán, Gustavo A. Madero, Iztacalco y Venustiano Carranza.

Vale decir que los perredistas que decidieron apoyar o participar en otros partidos como el MC, el PRI, el PT o el PES no le hicieron favor alguno al PRD, antes al contrario, se destacaron por sus campañas de odio contra el PRD y sus candidatos. Están fuera, son ex perredistas, el CEN tiene el deber de expulsarlos.

El balance electoral del PRD deberá profundizarse, realizarse no con lupa sino con microscopio, pasando de afirmaciones genéricas a las particularidades necesarias. El objetivo central del mismo es la comprensión por parte nuestra de los motivos y el mensaje que el electorado ha emitido mediante su voto, tanto a nuestro partido como al conjunto del sistema político.

Otro de los objetivos será el de la autocrítica necesaria para sacar las enseñanzas respecto al funcionamiento partidario. Particularmente, las áreas de la dirección nacional y de las direcciones estatales debieran informar, objetivamente, lo que se hizo, lo que no se hizo y lo que se hizo tardíamente.

El debate de las izquierdas y la estrategia 2018

La renuncia de López Obrador al PRD y el surgimiento de Morena, acompañada de otros acontecimientos, como la renuncia de Cuauhtémoc Cárdenas y la migración de cuadros ex perredistas a otros partidos, marcaron en su conjunto un punto de corte en el proceso de unidad de las izquierdas en México.

Un largo proceso unitario, que produjo el surgimiento del PRD, así como de diversas formas de alianzas políticas y electorales de las izquierdas, terminó con estas rupturas. A partir de ellas hemos entrado en una etapa de dispersión a la que debemos adaptar nuestra conducta. El viejo discurso de la unidad de las izquierdas debe ser sustituido por uno nuevo que, sin renunciar a tal aspiración, fragüe el proyecto de la izquierda del futuro.

El debate de las izquierdas en América Latina y en México confronta la disyuntiva entre la izquierda socialdemócrata y el populismo.

Carente de un proyecto legislativo y de reformas, el populismo de Morena tiene una cuenta regresiva que ve en el 2018 su tercera y última oportunidad de acceder a la Presidencia de la República para, desde ella, impulsar las nebulosas transformaciones que propone. Organizado como el partido de un solo hombre, esa organización está hecha para apostar a esa única coyuntura y se encuentra limitada a la misma hasta por razones de edad y de ciclo biológico.

El socialismo democrático se identifica con una izquierda reformista, responsable, con propuestas para los nuevos fenómenos sociales, en tanto que el populismo es una política carente de bases ideológicas, las que se sustituyen con tintes mesiánicos.

La izquierda socialdemócrata está obligada a apostar al futuro, a ofrecer respuestas que abran nuevo horizontes a los problemas de la sociedad actual, inmersa en la globalidad y en la nueva revolución de las tecnologías de la información y la comunicación. Particularmente debe aportar nuevas respuestas para mejorar la calidad de vida de la población, la eficacia de las instituciones públicas, la generación de políticas públicas que hagan posibles nuevas formas de producción, de consumo, de transporte, acordes al avance de las tecnologías, y capaces de asegurar el pleno empleo, en una economía ambientalmente responsable.

A la vez, tendrá que disponer programáticamente (y prácticamente ahí donde es gobierno) de un ajuste de cuentas con las inercias del sistema político mexicano que han trascendido la alternancia: la corrupción de los políticos, la burocracia ineficaz, la colusión de funcionarios y empresarios con el crimen organizado.

Para que el PRD se asuma como socialista y demócrata no hace falta que cambie de nombre y de emblema, los cuales están instalados en los genes del sistema político mexicano y, lo que es más importante, se ubican como marca con fuerza en el imaginario de los electores, tanto jóvenes como adultos. Además, no se trata de renunciar a nuestras raíces, sino de convertirnos en la izquierda que piensa y actúa con visión de futuro.

La estrategia 2018 del PRD debe poner el acento en el posicionamiento de una izquierda identificada con el socialismo democrático.

En tal sentido y sin abandonar el discurso de unidad de las izquierdas, el PRD no debe temer a la posibilidad de afrontar el 2018 con una candidatura presidencial propia, distinta de la del populismo, acompañada de un esquema de alianzas que incluya a otros partidos y privilegie la incorporación de organizaciones sociales y de personalidades externas.



[1] Una versión de los dos siguientes apartados se incluyó en el documento “Datos duros para el balance electoral del PRD”, presentado por el autor en la Reunión Nacional de Nueva Izquierda realizada los días 26 y 27 de junio de 2015.